A medida que la adopción de blockchain se acelera, la transparencia —una vez celebrada— ha revelado su sombra. Cada movimiento de fondos, cada interacción de contrato, cada decisión en cadena se convierte en una transmisión pública. La transparencia estaba destinada a generar confianza; en cambio, expuso a los usuarios a vigilancia, perfilamiento y explotación. Web3 prometió libertad, pero la falta de privacidad ha confinado a los usuarios a una caja de vidrio abierta.