En Mirandus, los jugadores tienen absoluta libertad de elección: no hay mapas, no hay dadores de misiones.
Los jugadores pueden aventurarse solos en la naturaleza para probar suerte contra los monstruos de los bosques profundos y mazmorras, unirse a uno de los monarcas para servir como caballero en su corte, o establecer un negocio en una de las cinco grandes ciudadelas del reino.
Los jugadores asumen el papel de avatares en el mundo y, si lo desean, pueden comprar un avatar ejemplar con poderes y habilidades más allá de los de otros en Mirandus.
La propiedad de los activos dentro del juego por parte de los jugadores es un mecanismo central, permitiendo a los jugadores poseer títulos de tierra que les permiten reclamar partes de la naturaleza y establecer fortalezas que van desde pequeñas granjas hasta ciudades masivas.
Los riesgos de explorar Mirandus son grandes, pero también lo son las recompensas, porque Mirandus es rico en la sustancia arcana Materium, una magia concentrada que permite a los jugadores canalizar su poder para lanzar hechizos, crear lo imposible e incluso resucitar a un héroe caído de entre los muertos.